Publicado hace 6 días
Publicado hace 1 semana

Nacho Vegas - La luz de agosto en Gijón

Tal vez, en algunos años, siga vivo y lejos de aquí, y deje atrás estos veranos en que me sentí tan infeliz…

Publicado hace 2 semanas

Este cielo nublado,
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve
del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie
me conociera:
nueva
como la yerba fresca,
ligera,
sin el peso
de los días muertos
y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.

Publicado hace 2 semanas

Edvard Munch (1897)

Publicado hace 3 semanas

Ella está echada en la penumbra
humedeciendo la
madrugada inicial.
Hay un jardín en ella y él está
deslumbrado en ese jardín.
Florece entera para él, se estremecen
callan con el mismo
rumor.
La noche va a ser cortada por un viaje
como por una
espada.
Intercambian libros, papeles,
promesas.
Ninguno de los dos sabe aún lo que se
han prometido.
Se visten, se besan, se separan.
Ella sale a la oscuridad, acaso al olvido.
Cuando él regresa al cuarto, la
encuentra echada en la
penumbra húmeda.
Nunca ha partido, nunca partirá.

Publicado hace 3 semanas

Reading Woman - Francine Van Hove

Publicado hace 3 semanas
Lo más horroroso es que la belleza no sólo es aterradora, sino también misteriosa. Dios y el diablo luchan en ella, y su campo de batalla es el corazón del hombre. Pero el corazón del hombre sólo de su dolor quiere hablar. Escuchad, que os contaré lo que dice…
Publicado hace 1 mes
De nuevo me hice a la soledad sin dificultad. Me di cuenta una vez más de que para mí la forma menos penosa de vivir era no dirigiendo la palabra a nadie.
Incluso mi impaciencia de vivir me abandonó. Cada día que moría tenía su encanto.
Publicado hace 2 meses
Publicado hace 5 meses

A Rainier Maria Rilke

… quiero encontrarme contigo, 
quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir. 
Simplemente dormir. Y nada más. 
No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo 
y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más. 
No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. 
Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.